ONCE
“Por fin lo comprendo, las mujeres en verdad son de
Venus”.
COMO HACERLA FELIZ PARA SIEMPRE
¿Se puede hacer
feliz a una mujer sin morir en el intento?
Sí. ¡Claro que
sí! Es la cosa más sencilla del mundo. Lo único que tenemos que hacer es dejar
de lado a una insignificante categoría de mujeres imposibles; es decir, tenemos
que olvidarnos de las histéricas, las ambiciosas, las inconformes, las
neuróticas, las arribistas, las celosas, las ninfomaníacas, las heteras, las
vanidosas, las andrólatras, las beatas, las religiosas, las presumidas, las
prejuiciosas, las engreídas, las lesbianas, las marimachas, las sexistas, y,
sobre todo, las regañonas, las bravas (cuaimas). Tal parece que la lista de
exclusión se lleva el noventa y nueve por ciento. ¿Se ve un tanto
desalentador?, no se preocupe, queda una de cada ciento, y, precisamente, ésa
es la suya. Bien, todo esto es exagerado, no en las cualidades, por supuesto,
sino en la cuantificación. Por suerte es solo un reducido grupo femenino el que
reúne muchas de estas cualidades; esto es, que una sola puede reunir en sí
misma muchos de estos bellos atributos; así que ésa es la que se tiene que
evitar; o en todo caso, si usted tuvo la desdicha de que le tocara una en
suerte, hágase a un lado, no le conviene; a menos que sea un masoquista y
testarudo enamorado, entonces, ¡súfrala, y sea feliz! Las demás son todas
adorables.
Para que no se
le vuelva la vida de cuadritos tratando de conseguir la mujer ideal, lo invito
a seguir este acertado consejo: “Opinión
fue de no sé qué sabio que no había en todo el mundo sino una sola mujer buena,
y daba por consejo que cada uno pensase y creyese que aquella sola buena era la
suya, y así viviría contento” Cervantes -Don Quijote.
Los hombres
vivimos profundamente preocupados por la felicidad de ellas. De corazón
deseamos verla feliz, eso nos proporciona mucha tranquilidad y estabilidad
emocional. Pero la verdad es que somos ciegos, básicos, elementales; reducimos
la felicidad de las féminas a que tengan satisfechas las necesidades ordinarias
cotidianas: techo, comida, vestido…, y algo de sexo.
Es innegable que
somos seres emotivos, por eso vivimos bajo el dominio exclusivo de las
emociones; siendo, en consecuencia, nuestra cualidad humana más cara. Ahora
bien, la racionalidad nos permite comprenderlo; pero no somos seres solo
racionales, de ser así, seríamos como máquinas pensantes; precisamente, la
emotividad es la que nos aleja de lo instintivo de los animales y de la
perfección y frialdad de las máquinas.
Las mujeres
dicen tener un grado de sensibilidad emocional más desarrollado que el de los
hombres y se declaran sensibles; es decir, que sus emociones tienen una
fragilidad muy especial que se quiebra fácilmente; por consiguiente, requieren
de una atención especial, constante y exclusiva para que sus emociones sean
estables. ¿Será eso lo que los hombres no comprendemos? ¿O quizás esa atención perenne
termina por agotarnos? Parece complicado, ¿verdad? ¿Tenemos que hacer un
sacrificio extenuante para mantenerla contenta? Algunos, como se dice, no se la
calan y renuncian; otros, las tratan a las patadas, y ellas parecen contentas;
también hay quienes se parten el lomo tratando de complacerlas y lo único que
consiguen es puro maltrato. ¿Por qué son tan complicadas las relaciones
afectivas entre las parejas?
Para resolver
nuestras diferencias, desavenencias y desigualdades nos amparamos en un
sentimiento difícil, frágil y escurridizo como lo es el amor. El amor todo lo
perdona. Quien ama comprende, quien comprende todo lo perdona. Pero el amor
necesita de una ceguera absoluta y de un sacrificio constante; además de la
renuncia incondicional del yo. Somos una sola carne; esto es, yo dejo de
existir y soy lo que tú quieras. Cuando coincidentemente ese sentimiento es
recíproco ―ideal de todo el que ama―, nadie duda de lo extraordinario y
maravilloso que es el amor. Pero dejemos de lado lo excelso y sublime del amor
puro y recíproco, o idílico, o platónico, o literario y vayamos a las complejas
relaciones cotidianas de parejas ordinarias. Algo así como decir, bajemos de
las nubes y pongamos los pies sobre la tierra. Averigüemos qué hace feliz a mi
mujer y cómo conseguirlo.
Como partimos
del supuesto de que ya se tiene pareja, por tal motivo dejamos de lado la etapa
de la seducción, eso, es etapa ya superada. Primer gran error masculino. Es así
por dos razones: una, porque para ella la seducción debe durar toda la vida (no
olvidar los detalles y galanteos); y dos, porque debemos aprender que la mujer
elige al hombre que ella quiere que la elija; que, ¿cómo ocurre eso? Simple,
ella se fija en ti, luego envía las señales y prepara la red. (Exceptuamos al
gran seductor y al chulo; también a las grandes estrellas del arte y a los
millonarios). Sigamos, ahora digamos que si tienes pareja es porque alguna
cualidad especial ha visto ella en ti después de haberte visto y olido, sentido
y presentido, gustado y degustado, palpado y sopesado, oído y analizado, medido
y valorado; es decir, que después de un análisis profundo, consciente y
emocional ella ha decidido ponerte a prueba. Pero ten en cuenta que la entrega
femenina va en cuentagotas. No nos equivoquemos que porque una mujer nos ha
abierto las piernas eso implica que su corazón también está de par en par, nada
va incluido, todo a su tiempo; he ahí el detalle de la continuidad que ella
exige.
Continuemos en
el mismo supuesto de pareja donde durante un tiempo todo parece diáfano,
armonioso, comprensible y estable; pero, aunque no te hayas percatado por ser
casi imperceptible, se han operado cambios. Puedo admitir que el amor se haya
ido, lo que no me perdonaré jamás es el no haberme dado cuenta de que se estaba
muriendo poco a poco. ¿Qué pasó? Pero si todo estaba bien, ¿cómo no puede darme
cuenta? ¡Dios, qué hizo de mí la costumbre! Y no lo olvide, opine. Blogger: adiel cañizares.blog.com
¡CÓMO NO LO DIJE SIN FIN
VECES!
Te amo
Te extraño
Me haces falta
Pienso en ti
todo el tiempo
Estás siempre en
mi mente
La vida es
difícil sin ti
Necesito tu
calor
No me dejes
Siempre a tu
lado quiero estar
Hasta que la
muerte nos separe
Mi vida, esta
noche sí
Estás hermosa
Nadie como tú
Hasta que te
encontré…
Sin ti no soy
nadie
Te quiero y te
querré
Te quiero mucho,
mucho, mucho…
Todo el día he
pensado en ti
Sin tu amor me
muero
Me haces tan
feliz
Eres la persona
que más amo en el mundo
Mi vida, mi
cielo, mi todo…
Contigo conocí
el amor
Te deseo
Eres lo máximo
Tengo a la mujer
más bella del mundo
A tu lado no pasa
el tiempo
Estando contigo
me olvido de todo
Nunca me voy a
separar de ti
Cada día te veo
más bella
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